¿ Porque siempre se esta esperando algo?

“Que grande es el pensamiento de que verdaderamente nada se nos debe. ¿Alguien nos ha prometido nunca nada? y entonces ¿porque esperamos?”

Cesare Pavese
Yapasfoto

Esperando crecer para tener la ansiada libertad? ¿esperando acabar los estudios para alcanzar los sueños?, ¿esperando el amor que no llega? Como si eso no fuera algo que llega sin avisar y en esperar se amontona la vida; el camino se va de prisa en ir en busca de logros, trabajo, cosas, reconocimientos, se tiene esa inevitable costumbre de hacer una pila de objetivos e intentar contra toda marcha a través de ellos encontrar nuestro lugar y olvidamos incluirnos en el listado de metas, sí a nosotros mismos tener el coraje de conquistarse e ir en busca de ti, reconocerte en cada cosa que hagas por pequeña que sea.


Con el diario vivir se empuja la vida en automático, así pasan los días en ir a trabajar, al supermercado de compras, hacer filas en bancos, ir a caminar y pasear la soledad, miedos, penas, angustias y silencios que habitamos; en esos intentos de ir en busca de todo y nada, de seguir caminos apurados para llegar a ninguna parte e ir recogiendo la voluntad en cada caída se va tejiendo la telaraña de la vida.

Alguna vez amuralle mis pensamientos, me arrastre por la corriente inerte de la rutina estaba haciendo cosas, llenando espacios, y ocupando lugares que me resultaban vanos sin ese impulso loco y extraño que te enciende la vida cuando haces eso que te mueve, no importa lo pequeño que sea el goce que se despliega es mayúsculo.
Por mas que en el camino uno se resigne a un trabajo por supervivencia y a llenar espacios irremediablemente vacíos, esa llama seguirá haciendo ruido ojalá ese asiento de la conformidad no vaya acomodar tanto la vida, que silencie a perpetuidad esa voz de adentro y ese fuego interno que estremece la vida e incendia los sueños.

Por Yesi Torres Diaz 

Miradas fugaces

#poesia #miradas

Tú mirada

Tus ojos tienen una especie de hambre que no encuentra apetito
Y un brillo claroscuro
que refleja una vaga ternura…

Te miro y miro sin poder verte
En la orilla de tú mirada,
Naufragas buscando la tierra olvidada.

Llevas a cuestas una curiosidad
de niño, con la que paseas la vida.
Eres de los que en el camino
Se detiene a mirar atrás
y en ese instante pierde de vista
el paisaje delante en su andar.

Hay quienes llevan dentro un pájaro
peregrino con alas llenas de libertad
y otros que vuelan al aire libre
con cadenas atadas de par en par
¿Con que alas levantas el vuelo?

Una tarde nuestras miradas
se encontraron divagando juntas
buscando, la escasa luz oculta
entre la sombras de deseos vanos
nunca acabados y siempre recién comenzados.

Gracias por leer la entrada.

Por yesi Torres.

Idea Vaga del Confinamiento.

Cuarentena img
de pinterest.

En medio del encierro, se naufraga a mar abierto la incertidumbre de los días, se rema se rema a contra corriente los miedos y soledades con el golpe violento del silencio, alrededor de un paisaje abierto y a la vez distante, en ese barco vacilante de la vida se marcha tantas veces a destinos inciertos; pero se continúa naufragando y en medio de esa nada aislado de toda esperanza visible, avanzando para llegar a ninguna parte con la Compañia de un sol que no alcanza dar luz al alba, ¿marchan o se congelan los días? Lo que parecía ya no parece ser.

Las distracciones se hacen mayúsculas absorta en una realidad casi palpable y las preguntas saltan como un oleaje salvaje, sin alguna respuesta aparente que engañe o calme la angustia.

En el horizonte esta anidada la certeza de que cuando no hay nada y se está libre, ligero de equipajes se tiene un todo en el camino abierto al andar lleno de mares de posibilidades, lugares que descubrir, cielos nuevos que contemplar y horizontes a encontrar.

En lo alto se divisa un luminoso prisma de colores, ¿que quedará al final de ese arcoiris? ¿Un cielo vestido de nuevo que le da una especie de misterio reconocible al día?.

No hay quien, al detenerse a mirar ese despliegue de colores, mire el cielo con indiferencia y sin una inquieta curiosidad.

Gracias por leer esta entrada.

El Amor

Poesia de Idea Vilariño

Poeta Uruguaya perteneciente a los escritores de la generación del 45 a lo largo de su trayectoria escribió varios poemarios y ensayos. A continuación algunas poesias de su libro poemas de amor.

Amor completo.

Un pájaro me canta
y yo le canto me gorjea al oído
y le gorjeo
me hiere y yo le sangro
me destroza
lo quiebro
me deshace
lo rompo
me ayuda
lo levanto
lleno todo de paz
todo de guerra
todo de odio de amor
y desatado
gime su voz y gimo
río y ríe
y me mira y lo miro
me dice y yo le digo
y me ama y lo amo
—no se trata de amor damos la vida—
y me pide y le pido
y me vence y lo venzo
y me acaba y lo acabo.

No Hay Nadie

Me fuí

No estoy
no esperes más
hace tiempo me he ido
no busques
no preguntes
no llames que no hay nadie.
Es una loca brisa de otros días que gime
es un pañuelo al viento
que remeda señales.
No llames
no destroces tu mano
golpeando
no grites no preguntes
que no hay nadie
no hay nadie.

El Mar

Conocer el mar.

Ayer conocí a un niño que no conocía el mar. Era un niño pequeño, de seis o siete años, que en dos días más marcharía a la costa. Cuando le pregunté si estaba contento —¡el mar, el mar!—, me dijo: «¿Por? Si ya lo vi mil veces por la tele». Hoy llueve una lluvia fina que se descuelga de un cielo gris y lácteo. Hace calor. Hay una luz verde y serena. De pronto, recordé una tarde exactamente igual a esta, con esta misma luz. Con una luz que da, a la vez, ganas de morirse y de amasar un pan. Una tarde de cuando yo tenía nueve años, y era una niña que no había visto nunca el mar, y formaba parte de una familia que tampoco lo había visto nunca. Por esa época, mi padre hizo un viaje de trabajo a una ciudad de la costa. No recuerdo el día en que se fue, pero recuerdo perfectamente el día en que volvió. Llovía. Y había, como hay hoy, una luz verde y serena. Yo estaba tejiendo un macetero en la cocina, los hilos ásperos y gruesos anudados a la falleba de la ventana —porque la lluvia no me permitía hacerlo afuera, como lo hacía siempre, descalza y debajo de la higuera, descalza y debajo de la parra—, cuando de pronto escuché un auto que se detenía. Segundos después, se abrió la puerta y, en medio de la luz suave de la tarde, apareció mi padre: el primero de todos nosotros (mi hermano, mi madre, mis abuelos, yo) en conocer el mar.
Corrí, lo abracé, le pregunté: «¡¿Cómo es, cómo es?!». Él no me respondió. Sólo levantó la mano, la acercó a mi cabeza, me dijo «Escuchá», y me apoyó un caracol blanco y enorme, como un alien de yeso, sobre la oreja. Y yo escuché. Pasaron todavía muchos años hasta que pude conocer el mar. Pero durante todos esos años tuve algo mucho mejor: tuve a mi padre, que me lo contaba. A veces preguntan por qué uno escribe. Supongo que por cosas como esas.

Autor: Leila Guerriero
Libro: Teoría de la Gravedad, Pag. 103.

Palabras Rotas

Te haz ido marchado de a poco dejando una sombra espesa a mi alrededor,  siento un intenso invierno en tu mirada, que me cuela la tristeza y una sequía abrupta en la garganta llena de verbos que no conjugamos en presente.

Las palabras marcaron huellas indelebles que nos llevo a ese lugar sin distancias ni frontera alguna donde este amor crecio en libertad, al desplegar el vuelo con el jaleo de un viento voraz y frio acabo al borde de precipicios llenos memorias de todo lo construimos a bocas llenas de esperanzas y ahora solo quedan rastros de polvo de un amor de ficción.

Envolviste el porvenir en peros y ojalas que llevo todo arrastras de un denso muro  por más que te busque y te mire no te veo, ya nos hemos ido de nosotros; las palabras siempre fueron la bandera de este amor atraves de ellas te abalanzaste a mi vida a fuertes corrientes de rio y reposaste en mis orillas donde habitas a perpetuidad.

Nuevos Comienzos

En la vida nos vamos de guerra en guerra, atraves de ellas se muere y nace tantas veces, que la piel se hace aspera, los caminos más llevaderos y la mirada selectiva no importa ahora como vengan los vientos del cambio si se saben apreciar como grandes comienzos.

En estos tiempos de incertidumbre y encierro estreche lazos a distancia con un gran amigo, al principio se enlazo todo en un inesperado amor y complicidad, después comprendi que mutuamente abrazamos nuestras soledades y escuchamos los silencios; así tejimos una entrañable amistad él me recuerda que todo lo duro de la vida ya lo ha pasado, eso de andar el mundo luchando a contra corriente, lejos de su tierra uniendo sus piezas incompletas y apoyandose en el poco de calor que le queda en los hombros, viendo todo ese lodazal que ha atravesado admiro mucho como se rie de sus propias desgracias y muestra las cicatrices en su andar.

Atraves de él puedo ver que a pesar de los lapidazos que nos da la vida se puede empezar las veces que sea necesario y seguir andando el camino incierto hacia uno mismo y a esos lejanos pero no inalcanzables sueños.

Puntuación: 0.5 de 5.

Encajar

Es un verbo transitivo que tiene como significado meter una cosa dentro de otra de modo que quede ajustada.

En la vida de alguna forma siempre se ha tratado de encajar, con nuestros amigos, con la sociedad y amores; esto resulta a larga complicarse más la vida tratando de ajustarse con situaciones o personas que no controlamos y tampoco podemos cambiar.

Cada uno sabe a donde cree pertenecer, con quien se siente en Sintonia y con quien las energías vibran de manera espontánea.

Tratar de encajar es algo tonto en situaciones puntuales como el amor este verbo pierde su acción, la sociedad nos amolda desde pequeños, cuando se descubre a si mismos y se logra entender que cada uno mira el mundo a su manera y lo va construyendo a su forma.

Que humano resulta perderse y acercarse a las diferencias de otro, estas nos unen aunque parezca algo extraño crean vinculos de respeto y aceptación entre nosotros.